Coleman Ediciones comienza su recorrido con la presentación de su primer libro «Cuentos Voraces».

Los escritores Adolfo Gilaberte y Rafael León junto a los autores de los relatos sobre el hambre abarrotan el Espacio Mercado en su debut empresarial

Una buena comida mexicana, un par de tequilas de sobremesa, y antes de abonar la cuenta, los escritores Adolfo Gilaberte y Rafael León ya tenían sobe el mantel el boceto de su proyecto: Coleman Ediciones, un nuevo sello que nace con la ilusión de publicar numerosos manuscritos inéditos guardados en los cajones de escritores noveles.

El pasado sábado 13 de noviembre se materializó lo que a priori pudiera parecer una entelequia producida por el vapor de los licores. En el Espacio Mercado de Getafe, y ante un público que prácticamente abarrotó el aforo, Coleman Ediciones presentó su primera publicación Cuentos voraces, una recopilación de relatos narrados por los alumnos de la Escuela de Escritores del municipio de los cursos que imparte el propio Gilaberte.

 

 

 

Diego Morcillo, Esther Checa, Gonzalo Gómez, Pilar Arroyo, Ángeles Guindel, Ana Medina, Silvia Perdomo, Víctor RoCres, Juan García, Alberto de la Vega, Carmen Mate, Sandra De Roa, Marisa Muñoz, Alberto Barco, M. P. Morillo, Delia M. del Campo y Rafael León leyeron un fragmento de su cuento voraz, y aunque solo enseñaron la patita de su ficción, mostraron que el hambre (tema global del volumen) puede tener tantas visiones novelescas como mentes artísticas.

«Un libro redondo», fue la descripción del técnico de Cultura del Ayuntamiento de Getafe, Miguel Ángel Martín, encargado de presentar el nacimiento de la nueva editorial y declarado un ávido lector de relatos. «Cuando se me presentan libros como estos Cuentos Voraces,  me ratifico en mi casi adicción a este tipo de lectura», señaló.

EN LA CIMA DE LA LOCURA

 «Si en el mundo de la locura, los artistas y escritores están en la cima, un peldaño aún más arriba están los editores», señaló Miguel Ángel Martín como introducción. Pero ni Gilaberte ni León creen que su nueva trayectoria sea un disparate y, aunque asumen la dificultad que toda nueva empresa provoca, están convencidos de que su ilusión equilibra la balanza. Y por supuesto, la experiencia. Ambos, como novelistas, ya han bregado en numerosas ocasiones con editoriales, y saben lo que un escritor quiere y desea cuando deja su texto en manos ajenas.  Adolfo Gilaberte es autor de las novelas Ezequiel y Coleman, (personaje que da origen al nombre de esta editorial) y Rafael León saltó al mundo de la ficción con la trilogía Las aventuras del Pollo Guerrero bajo el seudónimo de Noel Farawel.

Martín quiso poner a los flamantes editores sobre las cuerdas al cuestionar si publicarían una novela que les pareciera pésima.  Los socios de esta pequeña empresa lo tienen claro, y aunque les gustaría que la calidad predominase en su nuevo sello, también apuestan porque sea el lector quien juzgue el valor de la obra.